Borja Criado, el futbolista notario: «Haber estudiado me hizo ser mejor jugador»

Blog28 de marzo de 2024

Lunes de oficina. Cotidianidad matutina. Papeles y llamadas se suceden en el despacho notarial de Borja Criado Malagarriga (Barcelona, 1982). Habitual, por lo demás, porque desde 2014 opera en el centro de la ciudad. Entre los desprevenidos trámites, el detalle inusual siempre salta a la vista: una camiseta del Espanyol que adorna una esquina. “Con los veteranos del club entrenamos de vez en cuando en la ciudad deportiva. Esa camiseta me la regalaron ellos porque les hice un favor”, dice Borja, con la sonrisa que da recordar su vida antes del escritorio. Porque un futbolista notario no se ve todos los días.

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Fue casi una década, la primera del 2000, entre vestuarios y campos españoles. “Con 17 años era juvenil. Había jugado en el Espanyol y luego me fui al Europa. Me suben al primer equipo y el Barça me empezó a seguir, pero no me decían nada. Entonces el primero que me hizo una oferta fue el Valencia. Pájaro en mano. Luego vino el Barça y vino el Mallorca, pero yo ya tenía el compromiso”.

DOPAJE POR UN PRODUCTO CAPILAR

Promesa del CE Europa, debut en el Valencia, años en el Espanyol y traspaso al Ciudad de Murcia -luego Granada 74-, su último club antes del tempranero retiro. Era 2008. “Yo tomaba un producto llamado Propecia, con el que empecé en Valencia cuando tenía veinte años. Había sido futbolista, estudiaba… tenía mucho estrés. Empecé a perder pelo y un amigo dermatólogo me lo recomendó. Hablé con los médicos y me lo autorizaron. Pero en el séptimo año como profesional ficho por el Ciudad de Murcia. Y ahí pasaron dos cosas: primero, que de repente lo prohibieron, y segundo, me olvidé de comunicárselo al médico”, lamenta.

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Borja Criado (izquierda) durante un Sevilla-Valencia (2004)
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Entonces, la finasterida fue señalada como sustancia vetada. “Lo prohibieron ese año porque entendían que podía ser enmascarante. En ese momento me pilla a mí el proceso”, explica. Al cabo de un año se autorizó de nuevo, pero ya no había vuelta atrás. “Fueron inflexibles y me cayó una sanción de dos años”. A partir de ahí, la carrera fue para demostrar su inocencia. Y lo logró, aunque no como le habría gustado. 

«ERA INOCENTE, PERO NO ME COMPENSARON»

“Lo que más me cabrea de mi historia es que yo, cuando sigo recurriendo a la justicia ordinaria, hay un tribunal en Madrid que me absuelve años más tarde. Mi abogado me comentó que tenía derecho a daños y perjuicios. Y el juez que resuelve esto me dijo que no había lugar porque la acción había prescrito. Es decir, se inventaron una excusa para no pagarme. Era inocente, pero no me compensaron”, puntualiza, matizando con la poca confianza en las instituciones deportivas. «Son políticas. En los casos de dopaje, el abogado que acusa y el juez es el mismo. Eso no es independencia».

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Borja Criado habla con los medios de comunicación tras haber sido sancionado con dos años (2008)
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Habla con la propiedad de los libros. Compaginó goles y asistencias con el estudio de Derecho, carrera que logró sacar adelante. “Mi padre siempre me dijo una frase cuando era joven: ‘No te olvides que eres un tío que está estudiando y esa es su prioridad, y que por las tardes juegas al fútbol’. Cuando firmé por el Valencia, me cambió el planteamiento: ya era un futbolista que, si quería, podía estudiar por las tardes”. Y lo hizo, orgullosamente. «A mi el haber estudiado me hizo ser mejor jugador de fútbol. Y mira que yo mi vida la empecé a encauzar cuando terminé la carrera de futbolista. Pero estudiar te da mucho», analiza.

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Borja Criado entre los documentos de su notaría
Javi Ferrándiz
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Entonces llegó la notaría tras salir eyectado del deporte profesional. «Fue una situación que me desbordó. Yo quería estar vinculado al mundo deportivo, quería ser incluso periodista. Pero dije ‘no quiero saber nada de esto’. Y, como mi padre era notario, intenté opositar. Sabía que empezaba tarde, pero dije ‘voy a intentarlo’. Me encerré cuatro años y aprobé. Terminé quemado del fútbol», sentencia, convencido de su camino y su postura años después: «Dejarlo fue duro, pero terminé decepcionado con el sistema. El sistema para mi era corrupto y lo sigo diciendo a día de hoy«.